De la recepción a nuestro cuarto se tarda en llegar aproximadamente dos minutos, tiempo durante el cual: Cachi metió la olla con los bifecitos adentro del baño, yo tiré al piso todos los elementos de cocina y los tapé con un pareo, prendí un sahumerio, abrimos las ventanas, pusimos el aire acondicionado a mil, yo puse la tostadora eléctrica arriba de la mesa porque consideré el delito de tostar pan, mucho menos grave que el de cocinar bifes de cerdo, Cachi no estuvo de acuerdo y la volvimos a esconder, tiramos desodorante de ambiente, Cachi se prendió un pucho, yo me senté en el sillón con cara de good guest y…sonó el timbre.
Cachi abrió la puerta y se quedó parado, cuan grandote es, delante de la entrada, fumando como un condenado…como un condenado a fumar mucho. El señor de seguridad, que venía acompañado de la señorita de recepción, asomó la cabeza y miró hacia adentro de la habitación. Hizo el ademán de entrar, pero, como Cachi no se movió de la puerta y acá son taaaaaaan respetuosos, desistió de la operación. Después miró el pucho que Cachi fumaba frenéticamente. Le dijo algo en japonés a la señorita de recepción. La señorita de recepción le preguntó en inglés a Cachi si estaba fumando (¿?)... Cachi dijo que sí. La señorita de recepción le dijo “hai” al señor de seguridad. El señor de seguridad le dijo algo en japonés a la señorita de recepción y la señorita de recepción le dijo en inglés a Cachi, que debió ser eso lo que activó la alarma…Señorita y señor pidieron disculpas sumisamente, hicieron sus consabidas reverencias y se retiraron avergonzados hacia sus respectivas cuevas. Cachi cerró la puerta y entró a la habitación, haciendo un movimiento con brazos y pelvis, que expresaba sin lugar a confusión, su procaz significado… por algo el que trabaja en el circo es él.
Terminamos de cocinar los bifecitos y nos los mandamos acompañados por un Terrazas Malbec (“Marubec” en ponja) para celebrar el triunfo.
¡Golaaaaaaaaaaaaaaazo!
JAPÓN: 3 ARGENTINA: 2